Pese a la caída en picado del precio de la electricidad en España, que aparentemente debería poner temporalmente en ventaja a la industria española, este cambio es sólo coyuntural, ya que podría no prolongarse en el tiempo. Y además, gracias a sus políticas de ayudas y subvenciones, casi inexistentes en España, las empresas del norte de Europa, en países como Francia o Alemania, sus empresas acabarán pagando este año una factura menor que las radicadas en España.

Las grandes economías de la eurozona llevan años subvencionando a su industria. Unas ayudas públicas que apenas existen en España y que dan ventaja artificial a las empresas del centro y el norte del continente. La caída a plomo del precio de la electricidad en la península Ibérica, en mínimos históricos, podría dar la vuelta a esa situación, pero parece que no será así.

La industria española podría volver a competir en igualdad de condiciones con las de otros países europeos gracias a los bajos precios de la electricidad que se están produciendo estos últimos meses en La Península. Pero esta nivelación solo tiene carácter temporal, dado que la brusca caída del precio de la luz se produce por factores muy coyunturales y ligados a la meteorología y a esta primavera, como el gran caudal hidroeléctrico disponible, la presencia de viento y los días muy soleados.

Como explican desde Red Eléctrica, la industria española está empezando a notar la caída del mercado mayorista ya que dos terceras partes de las empresa más demandantes de electricidad tienen su precio vinculado al mercado diario o a los mercados a muy corto plazo. Per la clave va a ser cómo dar estabilidad a esta ventaja competitiva.

Con el precio de la electricidad, la industria española siempre ha tenido un déficit respecto al resto de países de la UE, en los que históricamente ha sido siempre más barato, y esto ha cambiado en los dos últimos meses. Pero esto es coyuntural y no estructural. Tanto los datos de marzo (cuando el precio mayorista de la luz rondó los 20 euros por megavatio hora) como de la primera mitad de abril (poco más de cinco euros, la cifra mensual más baja de toda la serie histórica) apuntan a una mínima ventaja de la industria electrointensiva española respecto a la alemana y la italiana. Pero esto no será así el resto del año. A partir del verano, los futuros apuntan a valores más altos. Y, sobre todo, los industriales alemanes van a tener compensaciones adicionales por costes indirectos de dióxido de carbono (CO₂) y en Italia van a ampliar las reducciones fiscales.

El peso del precio mayorista de la luz en la factura de las empresas industriales españolas es notablemente menor que en Francia, Alemania o Italia. Y en estos países la empresas acaban pagando menos por la electricidad que consumen por varias razones. En el resto de Europa, estas compañías apenas pagan servicios de ajuste (el coste para el sistema de igualar la oferta y la demanda en todo momento a lo largo del día) y están sujetas a menos peajes y cargos. Además, sus mecanismos de compensación por costes indirectos de CO₂ son notablemente más generosos.

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