
El inicio de los debates para una nueva reforma de la Política Agrícola Común (PAC), la racionalización de los objetivos del Pacto Verde Europeo y el fortalecimiento de la posición de los agricultores destacan entre las prioridades de la Unión Europea (UE) para el primer semestre de 2025, con Polonia al frente de la presidencia del Consejo.
Este nuevo año agrícola arranca tras un 2024 marcado por intensas protestas en el sector, el cierre del acuerdo entre la Comisión Europea (CE) y Mercosur y unas elecciones europeas en las que desde Bruselas se prometió mayor diálogo con los productores.
Una PAC fuerte y sostenible
En su documento de prioridades, Polonia ha situado la agricultura y la alimentación como elementos clave para reforzar la seguridad de la UE. Entre los objetivos principales figura mejorar la posición de los agricultores en la cadena de valor, garantizando ingresos estables y fomentando una producción competitiva y resiliente que asegure la alimentación de los europeos.
El Consejo de la UE iniciará durante este semestre un debate político sobre la futura PAC a partir de 2028, aunque no se esperan propuestas formales hasta el verano. Este proceso también estará ligado al marco financiero 2028-2034, cuyas negociaciones comenzarán este año.
La presidencia polaca aboga por una PAC que anime a los agricultores a proteger el medio ambiente sin imponer medidas coercitivas, teniendo en cuenta las consecuencias del cambio climático, como inundaciones y sequías. Además, el Ejecutivo comunitario presentará en febrero un informe con su visión sobre agricultura y alimentación, basado en el «Diálogo Estratégico» con actores del sector.
Revisar el Pacto Verde y la arquitectura verde de la PAC
Una de las prioridades de Polonia será racionalizar los objetivos del Pacto Verde Europeo, cuya rigidez provocó protestas masivas en 2023. La presidencia apuesta por una arquitectura verde más aceptable para los productores, que incluya ajustes en las exigencias sobre fitosanitarios, antibióticos animales y superficies ecológicas obligatorias.
En paralelo, se impulsará el desarrollo rural a través de la «lente rural», un mecanismo que evalúa el impacto de otras políticas en estas zonas, para adaptarlas al nuevo marco financiero y enfrentar el desafío demográfico.
Ampliación de la UE y desafíos en la cadena alimentaria
La posible adhesión de Ucrania a la UE plantea un reto para los agricultores, especialmente en los países del este. Polonia aboga por revisar el acuerdo de libre comercio con Ucrania y fortalecer la Ley de la Cadena Alimentaria europea, con nuevas regulaciones sobre prácticas transfronterizas y organización de mercados.
El semestre incluirá debates sobre la eliminación de prácticas desleales en la cadena alimentaria y la revisión de la directiva correspondiente.
Bienestar animal, avances tecnológicos y comercio exterior
La presidencia polaca también priorizará la revisión de la legislación sobre bienestar animal, incluyendo el transporte de ganado y las regulaciones para perros y gatos. Además, se avanzará en el debate sobre nuevas técnicas genómicas, con un enfoque en el equilibrio entre innovación y competencia.
El acuerdo UE-Mercosur será otro punto conflictivo, dado el escepticismo de agricultores europeos. A nivel global, la presidencia tendrá que gestionar las posibles tensiones derivadas del regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y las relaciones con China.
Polonia insiste en garantizar igualdad en las reglas del juego, exigiendo a los productores de fuera de la UE que cumplan con los mismos estándares de calidad, seguridad y sostenibilidad que los europeos.
