El gobierno de Cataluña ha anunciado, justo antes del comienzo de la campaña electoral, que no traerá agua por barcos sino que ahora su proyecto es el de instalar una desaladora flotante en el puerto de Barcelona y también que habrá 12 desaladoras móviles en la Costa Brava, para ir supliendo las carencias de agua durante el verano.

La Generalitat ha anunciado hoy que instalará una desaladora en el puerto de Barcelona para garantizar el acceso a agua de la población durante la emergencia por la sequía en la que se encuentra Cataluña. «Es la apuesta del Govern para los futuros episodios de sequía que podamos tener», ha señalado el consejero de Acción Climática, David Mascort. Además de esta infraestructura, que aportará 14 hectómetros cúbicos anuales y que estará funcionando en octubre, el Ejecutivo catalán dotará de 12 desaladoras móviles a la Costa Brava. «Aseguramos el acceso a agua de toda la población en las actuales condiciones de emergencia», ha afirmado Mascort, que ha descartado nuevas restricciones en los 239 municipios que se encuentran en la fase más grave del Plan Especial de Sequía (PES) si se mantiene esta tendencia meteorológica. Ambas operaciones hidrológicas supondrán en total la inversión de 110 millones de euros en un periodo de cinco años procedentes de los fondos de la Generalitat.

A las puertas de las elecciones del próximo 12 de mayo, el Gobierno catalán renuncia así a la llegada de buques con cargamentos de agua después del verano. «La que presentamos es una solución más económica y sostenible», ha destacado el conseller, quien ha subrayado que «es evidente que no podemos traer un barco cada día», pese a que esta era la opción que manejaban hasta ahora y que habían negociado con el Gobierno central. Los cerca de 40.000 metros cúbicos diarios que aportará la desaladora flotante, el equivalente al 6% del consumo del área metropolitana de Barcelona, se inyectarán directamente a la red de abastecimiento. Según Mascort, esta agua cuesta la mitad (4,4 euros el metro cúbico) que la procedente de un barco (unos 10 euros el metro cúbico), que cargaría con alrededor de 30.000 metros cúbicos.

En cuanto a las 12 desaladoras móviles que se instalarán en la Costa Brava, que abastecerán a los municipios de la cuenca de la Muga y que sufragarán el Consorcio de Girona y la Agencia Catalana del Agua (ACA), cuatro se ubicarán en el municipio de Roses (Girona), cuatro en la ETAP de la Empuriabrava y otras cuatro en la playa de este núcleo urbano. Las ocho primeras estarán en funcionamiento en junio y, las restantes, en octubre. Estas infraestructuras aportarán el consumo del 35% de los habitantes de estos municipios que se encuentran en Emergencia II. «Corríamos el riesgo de que la población de esta zona, tensionada por la falta de lluvias, no tuviera acceso a agua después del verano», ha explicado Mascort.

 

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