El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), plantea objetivos ambiciosos en respuesta a los compromisos de la Unión Europea para aumentar el uso de energías renovables. Entre ellos está el de alcanzar una potencia instalada total de 214 GW en 2030, de los cuales 160 GW corresponderían a energías renovables. Específicamente, se espera contar con 62 GW de energía eólica y 76 GW de energía solar fotovoltaica. Pero según los datos del sector, sólo hay unos 23 GW de proyectos con autorización de construcción en el país.

Esta cifra representa apenas un tercio de la meta establecida por el PNIEC para el período 2023-2030. Específicamente, 18,4 GW corresponden a proyectos fotovoltaicos y 4,7 GW a proyectos eólicos. Este retraso es un gran desafío para el impulso de las energías renovables en España. A pesar de avances notables, el país se encuentra considerablemente rezagado. El principal foco de preocupación reside en el sector fotovoltaico, donde la necesidad de instalar 32 GW para alcanzar las metas del PNIEC contrasta drásticamente con los 18 GW que actualmente cuentan con permisos para comenzar la construcción. Por otro lado, en el sector eólico no se observa una discrepancia tan marcada entre la capacidad necesaria y la capacidad autorizada.

Así, actualmente, faltan por instalar 65 GW de renovables en todo el país. Para alcanzar este objetivo, de cara a 2030, habría que tener un ritmo de instalación de 10 GW anuales de aquí a entonces, Para cumplir con sus compromisos en materia de energías limpias España debe reducir drásticamente la brecha entre lo planificado y lo logrado hasta la fecha y es necesario acelerar los procesos de autorización y construcción de proyectos renovables en el país.

Hay varios problemas que pueden influir en esta situación. Por un lado los bajos precios que se registran en el mercado eléctrico español en los últimos meses, incluso con precios negativos, una situación que según las previsiones de los mercados puede prolongarse y que dificulta la inversión en nuevas plantas de generación. Y por otro está también la caída de la demanda energética a nivel europeo, que no sólo se mantiene sino que se intensifica.

Según el nuevo informe sobre el mercado eléctrico europeo del analista de datos energéticos Montel EnAppSys, la caída de la demanda de electricidad posterior al COVID continuó en el primer trimestre de este año, en un período caracterizado por una generación récord de energías renovables, una caída de la producción de combustibles fósiles y una caída de los precios del gas. El informe señala que la demanda alcanzó los 800,1 teravatios-hora (TWh) en los primeros tres meses de este año, un 5,2% menos que en el mismo período de 2022 y un 6,3% menos que en el primer trimestre de 2021.

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