Bruselas propone aranceles de hasta el 48% a los coches eléctricos chinos

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha anunciado la propuesta de imponer aranceles de hasta el 48% a los coches eléctricos importados de China, como respuesta a las enormes subvenciones de las que se beneficia su producción que, según la UE, distorsionan el mercado y perjudican a los productores europeos. Esta medida surge tras una investigación en profundidad que ha revelado prácticas comerciales desleales en la cadena de valor de los vehículos eléctricos chinos.

El colegio de Comisarios de la UE ha discutido los resultados provisionales de esta investigación, concluyendo que las subvenciones chinas representan una amenaza económica significativa para los productores europeos. En consecuencia, la Comisión ha comunicado que pretende imponer aranceles provisionales adicionales del 17% al 38% a las importaciones de vehículos eléctricos de batería (BEV) procedentes de China. Específicamente, los aranceles serían del 17,4% para BYD, del 20% para Geely y del 38,1% para SAIC, además del 10% ya existente.

«La Comisión ha concluido provisionalmente que los BEV en China se benefician de subvenciones injustas, causando una amenaza de perjuicio económico a los productores de la UE», explicó Margaritis Schinas, vicepresidente de la Comisión Europea.

Esta decisión llega en un momento de intensas negociaciones y presiones tanto dentro de la UE como desde Estados Unidos, que el mes pasado incrementó sus aranceles a los coches eléctricos chinos del 25% al 100%. La industria automovilística alemana en particular, ha expresado preocupación por las posibles represalias de China, que podrían afectar gravemente a sus exportaciones.

Tesla, que también produce coches eléctricos en China, ha solicitado un análisis individual para determinar su arancel específico. Además, los productores de baterías que cooperaron con la investigación enfrentarán una imposición promedio del 21%, mientras que aquellos que no cooperaron estarán sujetos a un arancel residual del 38,1%.

Von der Leyen había anticipado esta línea de acción en su discurso anual sobre el Estado de la Unión en septiembre pasado, destacando cómo las prácticas comerciales desleales de China habían afectado previamente a la industria solar europea. «La del coche eléctrico es una industria crucial para la economía limpia, con un enorme potencial para Europa, pero los mercados globales ahora están inundados de automóviles eléctricos chinos más baratos gracias a enormes subvenciones estatales», declaró.

La propuesta de la Comisión Europea será discutida y deberá ser ratificada por los Estados miembros este otoño. La medida busca proteger la industria automovilística europea y asegurar una competencia justa en el mercado, aunque también se espera que genere tensiones adicionales en las relaciones comerciales entre la UE y China.

Bruselas ha iniciado contactos con las autoridades chinas para discutir estos resultados y explorar posibles soluciones al problema de las subvenciones. La aprobación de estos aranceles por parte de los estados miembros marcará un importante punto de inflexión en la política comercial europea y en su postura frente a las prácticas desleales de Pekín ya que la mediada, a priori beneficiosa para la industria automovilística europea, puede aumentar las tensiones comerciales con China y afectar negativamente a sus relaciones comerciales.

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