
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha extendido las zonas restringidas por la lengua azul a la provincia de Huesca, tal como se ha publicado este lunes en el Boletín Oficial del Estado (BOE). Esta medida se toma como respuesta a la circulación del serotipo 8 de la enfermedad en la provincia de Lérida, cerca de los límites con Huesca, lo que ha obligado a incluir esta zona de Aragón bajo restricciones para evitar la propagación del virus, que afecta principalmente al ganado ovino y bovino.
La inclusión de Huesca en las zonas restringidas ha llevado a que el resto de Aragón (Zaragoza y Teruel), Navarra, País Vasco, Cantabria y Asturias mantengan su estatus como áreas de vacunación voluntaria. Sin embargo, la Unión de Sectoriales Agrarias de Asturias (Usaga) ha criticado duramente la gestión de la campaña de vacunación en el Principado, calificándola de «pésima», ya que muchos animales aún están inmovilizados debido a la demora en la finalización de la campaña, a pesar de que el periodo de mayor riesgo de transmisión ya ha pasado.
En paralelo, en Galicia, el Sindicato Labrego Galego-Comisiones Labradoras (SLG-CCLL) ha convocado una concentración en Ourense para exigir a la Xunta de Galicia que adopte medidas inmediatas para enfrentar la crisis provocada por la Enfermedad Hemorrágica Epizoótica (EHE), que está afectando gravemente a las explotaciones ganaderas. La EHE es una enfermedad grave similar a la Lengua Azul. Ambas afectan a animales rumiantes domésticos y salvajes, son transmitidas por mosquitos y provocan síntomas similares. Los ganaderos demandan que la Xunta cubra el 100% de los gastos veterinarios y el lucro cesante derivado de la pérdida productiva tanto de los animales fallecidos como de los que sobreviven con secuelas.
El SLG advierte que la situación es «dramática e imparable», con algunas explotaciones reportando que más del 80% de su ganado está afectado. En este contexto, los ganaderos gallegos critican que el presupuesto rumoreado de 15 millones de euros para toda España es insuficiente, ya que solo en Galicia las pérdidas podrían superar los 20 millones de euros. Además, los ganaderos instan a la Xunta a reforzar el personal veterinario y a crear un gabinete de crisis para gestionar de manera más efectiva la situación.
Ambas crisis reflejan los desafíos que enfrenta el sector ganadero en diferentes regiones de España, donde las enfermedades animales están poniendo en riesgo la viabilidad de muchas explotaciones y generando demandas de mayor apoyo y recursos por parte de las autoridades.
