
A pesar de la creciente conciencia sobre la salud y la importancia de una alimentación equilibrada, el consumo de fruta en España sigue disminuyendo drásticamente. Según el último informe de consumo alimentario del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), cada ciudadano español ingiere, en promedio, 78,6 kilos de frutas al año. Esta cifra representa una reducción del 24,8% en comparación con hace una década, cuando el consumo anual per cápita era de 102,5 kilos.
El informe del MAPA detalla que la caída en el consumo se observa en casi todas las categorías de frutas, incluyendo cítricos, frutas de pepita, frutas de hueso y frutos rojos. Sin embargo, las frutas exóticas y los melones y sandías son la excepción. El consumo de frutas exóticas aumentó de 17,42 kilos per cápita en 2022 a 18,74 kilos en 2023. En el caso de melones y sandías, el incremento fue más modesto, de 13,20 a 13,44 kilos per cápita en el mismo período.
El descenso en el consumo de fruta coincide con un aumento en su precio medio. En 2023, el coste promedio de la fruta se situó en 20,04 euros por kilogramo, un incremento del 5,3% respecto al año anterior. Las tiendas tradicionales experimentaron la mayor subida de precios, con un incremento del 7,1%, alcanzando los 2,07 euros por kilogramo.
A pesar del aumento de precios, el gasto per cápita en fruta fresca también ha aumentado, alcanzando los 160,50 euros por persona en 2023, un 2,5% más que en 2022. Los hogares destinan el 9,27% de su presupuesto alimentario a la compra de frutas frescas.
El director de la Federación Española de Asociación de Productores y Exportadores de Frutas y Hortalizas (Fepex), José María Pozancos, ha expresado su preocupación por esta tendencia. Según Pozancos, la continua caída en el consumo de fruta agrava los desequilibrios entre oferta y demanda y exacerba las crisis de mercado. Además, destacó las consecuencias negativas para la salud de los consumidores, sugiriendo que sería beneficioso reforzar las campañas de información al consumidor para revertir esta tendencia.
La caída en el consumo de frutas en España es una tendencia preocupante con implicaciones significativas tanto para el sector hortofrutícola como para la salud pública.
