El Diario Oficial de la Unión Europea (DOUE) anuncia la entrada en vigor del nuevo Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo sobre las indicaciones geográficas para vinos, bebidas espirituosas y productos agrícolas, así como sobre los regímenes de calidad de los productos agrícolas.

Este reglamento, que modifica legislaciones anteriores, incluido el Reglamento (UE) n.º 1151/2012, establece normativas para las Denominaciones de Origen Protegidas (DOP), las Indicaciones Geográficas Protegidas (IGP), las Especialidades Tradicionales Garantizadas (ETG) y los Términos de Calidad Facultativos y será aplicable a partir del próximo 13 de mayo.

Esta negociación fue uno de los asuntos prioritarios para la Presidencia española de la UE, en el segundo semestre de 2023, durante la cual se llevaron a cabo la mayoría de las reuniones hasta que finalmente se alcanzó un acuerdo político, el 24 de octubre pasado. El texto final mejorara significativamente la propuesta inicial de la Comisión Europea que ahora sí incluye aspectos como el enfoque voluntario en la sostenibilidad económica, social y medioambiental, un mayor reconocimiento de las agrupaciones de productores y una regulación clara sobre el uso de nombres geográficos en etiquetados y publicidad.

El objetivo del nuevo reglamento es ofrecer un «régimen unitario y exhaustivo» de indicaciones geográficas, que protege los nombres de vinos, bebidas espirituosas y productos agrícolas con características, atributos o reputación vinculados a su lugar de producción. De esta forma, amplía su ámbito de aplicación y reúne en una única norma la regulación de las distintas figuras de calidad existentes, además de unificar los procedimientos administrativos y la protección jurídica de las tres formas de calidad de las indicaciones geográficas.

Según datos del MAPA, en la actualidad, España cuenta con 381 figuras de calidad registradas en la UE, ocupando el tercer lugar entre los estados miembros. Esta diversidad de productos, que incluye vinos, alimentos agrícolas y bebidas espirituosas, refleja la riqueza y la tradición culinaria de nuestro país. Más de 330.000 agricultores y ganaderos españoles participan en la producción de estos alimentos, generando un valor estimado en origen de más de 7.000 millones de euros.

La implementación de este nuevo reglamento fortalece la protección de las indicaciones geográficas y la calidad diferenciada de los alimentos y promueve el desarrollo económico y la sostenibilidad en las zonas rurales. También garantiza la autenticidad y calidad de los productos y contribuye a la promoción de la imagen de España en el extranjero.

 

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