
Los embalses españoles suman esta semana 553 hectómetros cúbicos más, un 1% de ganancia con lo que se sitúan en el 51,1%, ya ligeramente por encima de lo registrado la misma semana del año pasado, aunque muy por debajo de la media de los últimos 10 años, que estaba en el 59%, con 4.500 hectómetros más que los actuales. Cabe destacar el aumento de agua en dos de las cuencas más necesitadas, Guadiana, 158 hectómetros y Guadalquivir, 149.
Con estas cifras, las dos grandes cuencas del sur ya están en este inicio de año ligeramente por encima de como estaban el año pasado y las nuevas lluvias que se anuncian para finales de la semana que viene permiten ser optimistas respecto a que su situación mejore aún más. También buenas noticias para la cuenca del Tajo, que con 219 hectómetros cúbicos más ya se sitúa rozando el 70%, muy por encima de la misma semana del año pasado (63,7%) y también muy por encima de la media de los últimos 10 años (56,5%).
También ganan agua el Duero (63 hectómetros), el Ebro (11) y el Júcar (10). Y pierde agua el Miño-Sil (-74), por el turbinado hidroeléctrico, pero se mantiene my cómodamente por encima del 75%.
Donde persiste la preocupación es en Guadalete-Barbate, que aunque esta semana acumula 15 hectómetros cúbicos más, está por debajo del 16%. Y algo parecido ocurre en las cuencas Mediterránea Andaluza y Segura, que aunque suben ligeramente, 4 y 1 hectómetros respectivamente, siguen en niveles del 18% de agua embalsada, por lo que su situación sigue siendo muy complicada.
Y las peores noticias son una semana más las que nos llegan de las cuencas internas de Cataluña, que pierden agua una semana más, esta vez 2 hectómetros cúbicos, y se sitúan ya en el 15,3% cuando la media de los últimos 10 años en esta semana era del 70% y la del año pasado del 28%. Esta sequía prolongada y la falta de infraestructuras para trasvasar agua del Ebro han obligado a declarar la situación de emergencia, con graves restricciones que si la situación no mejora se irán endureciendo progresivamente.
